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Nuestra visión: Un número creciente de obras jesuitas son dirigidas por laicos comprometidos, por religiosos o por sacerdotes diocesanos. Los miembros de la Compañía –sacerdotes y hermanos, jesuitas formados y jesuitas en formación– poseemos una mayor conciencia de la responsabilidad compartida con otros en la misión y ministerio de la Compañía. Más aún, la Compañía se ha enriquecido a través del encuentro con comunidades de diálogo y de cooperación. Laicos y religiosos, mujeres y hombres, indígenas y personas con diferentes experiencias religiosas y espirituales: todos ellos nos han cambiado y han alimentado en
nosotros un mayor sentido de Dios, en quien “vivimos, nos movemos y existimos”7. La gracia de estos años se refleja en una más extensa y profunda colaboración apostólica, que nos pone a todos –a los jesuitas y a los otros– con el Hijo.(CG35)
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